Escenografía y atrezo
Carmen Rodríguez Santana
Vestuario
Pola Ramírez Martel y
Carmen Rodríguez Santana
Diseño luz, sonido y video
Benito Arencibia García
Técnico luz y sonido
Benito Arencibia García
Fotografía
Sonsoles León
Video
Alejandro Ramos
Creación, Puesta en escena e
Interpretación
Mónica Aguiar
Producción
La Inasible
TEATRO CONTEMPORÁNEO
Duración: 55 minutos.
País: España (Canarias)
Idioma: Castellano
Dimensiones mínimas: 4 x 6 metros
3,5 m altura
Obra contemporánea de creación propia para una sola actriz. Deconstrucción escénica, dividida en cuatro actos y doce estampas, en la que se van habitando y desvelando algunos cuestionamientos a cerca de los vínculos de poder y sumisión.
La obra se construye a partir de la premisa de que hay una falla en una sociedad que no se moviliza, o al menos no lo suficiente, ante las relaciones de poder que se manifiestan en las relaciones, a veces de formas sutiles, pero que en un lado más extremo y visible se muestra a través de la violencia de género.
Nace de la necesidad de restablecer un orden desde la poética, al sinsentido de las relaciones. Un lugar de cuestionamiento propio y compartido en el que lo artístico ofrece un marco de trascendencia donde soñar la realidad que duele, con los ojos abiertos.
La protagonista realiza un viaje metafórico en el que transita por distintas escenas y encarna diferentes personajes para intentar desvelar y comprender cuáles son algunos de los factores que están “alimentando” este tipo de relaciones.
Concibiendo lo relacional como una dimensión práctica y visible de la interiorizada sociedad patriarcal, basada en relaciones de poder y sumisión en cualquiera de las área vitales: en los vínculos afectivos (con el otro y con uno mismo), en las ideas y en el entorno, que conduce a una espiral de separación jerárquica en la que como sociedad vivimos ajenos al propio latido y no nos retorcemos ante los abusos, violaciones y asesinatos.
En este recorrido aparecen muchos subtemas susceptibles de introducir en un diálogo posterior: Los ideales de belleza a los que están sometidas las mujeres, la construcción de la propia imagen a través de la mirada de los otros, el amor romántico, los argumentos utilizados para justificar o invisibilizar la gravedad del problema, la incomodidad que puede surgir sólo con la propia exposición del tema, las distintos roles que nos habitan, la violencia machista y otros matices que puedan derivarse de las distintas lecturas del público. Planteados como una invitación al cuestionamiento necesario. ¿Por qué este “escenario” no es lo suficientemente incómodo para generar un cambio? Apareciendo otro generador del proyecto que es la invisibilización, naturalización y falta de consciencia social para percibir la gravedad del problema, normalizando la violencia y asumiéndola como fruto de una forma natural de relacionarse entre hombres y mujeres pero también en todos esos otros vínculos, como señalaba anteriormente, en los que el modelo patriarcal es el dominante.
De esta manera, lo teatral permite hacer visible lo invisible, dando una nueva dimensión a lo cotidiano. Es entonces cuando el ritual creado entre actriz y público sirve para trascender e imaginar otros lugares posibles.
¿Qué es lo que hace falta para despertar de la indiferencia?
Las palabras acaban gastándose a base de repetirlas…
No quiero usar pretextos… palabras muertas como mujeres muertas, palabras muertas como tierras desertizadas….
No quiero hacer un discurso para no mirarme…
Sólo quiero transitar un camino por el desierto del alma…
Sedienta de amor…
Un trabajo BRILLANTE. La puesta en escena, el juego escénico, los códigos, los elementos, la escenografía, la dramaturgia, la música, la poesía, los silencios, La Verdad. Todo hilado de una manera tan bella, tan poética... que me recoloca en el punto de partida. Contar algo sencillo y muy complejo a la vez a través de la poesía usando todos los lenguajes... Nos mantuviste desde que aparecías entre cortinas hasta el final con todas las mujeres de tu vida, de la mía y las del resto de asistentes.... CONTIGO. Gracias por SEDUCIRNOS tan bien. GRACIAS por tu trabajo.
Espectadora 35 años
Un trabajo BRILLANTE. La puesta en escena, el juego escénico, los códigos, los elementos, la escenografía, la dramaturgia, la música, la poesía, los silencios, La Verdad. Todo hilado de una manera tan bella, tan poética... que me recoloca en el punto de partida. Contar algo sencillo y muy complejo a la vez a través de la poesía usando todos los lenguajes... Nos mantuviste desde que aparecías entre cortinas hasta el final con todas las mujeres de tu vida, de la mía y las del resto de asistentes.... CONTIGO. Gracias por SEDUCIRNOS tan bien. GRACIAS por tu trabajo.
Espectadora 35 años
Escenografía que se va transformando, potencia y ayuda en todas las escenas de la pieza. Actuación brutal, su versatilidad y su manera de tratar un tema tan complejo. ¡Increíble! ¡Es un gustazo ver a Mónica Aguiar encima del escenario! ¡A rodar la pieza! ¡Un gran trabajo de consciencia social!
Espectadora 33 años
Estuvo increíble. Felicidades por una creación tan llena de imágenes impactantes, personajes memorables y emociones a flor de piel
Espectador 52 años
Muy buen trabajo, muy buen guión y la interpretación brutal
Espectadora 49 años
Sublime atmósfera poética con la que nos envolvió, anoche, Mónica Aguiar, en su irredenta y descarnada travesía: “Quién vive. Estampas del desierto”.
El escenario del Nuevo Teatro Viejo de Arucas nos deleitó en la noche del sábado con un espectáculo fecundo, desbordante de frescura y creatividad, cargado de símbolos y repleto de matices y recursos técnicos y artísticos. Un espectáculo contemporáneo, a la orden del día, diferente, que no indiferente, desnudo, desafiante y valiente, sin perder un ápice de ternura y emotividad.
Esa soledad física, con la que aparece en escena, nos arrebata e incita desde un primer momento a empatizar y acompañarla en su travesía, frente a los intolerables empoderamientos que ahí siguen campeando. Escalofriante ese tributo final a tantísimas víctimas.
Espectador 70 años
¡Brava, brava, brava! ¡Muy chula la obra, el principio es espectacular! Muy valiente el formato, el personaje del macho increíble, el juego de los elementos del escenario chulísimo, los elementos en sí también y la actriz tremenda. ¡Qué currazo! ¡Enhorabuena!"
Espectadora 47 años
¡Brutal la obra y la interpretación exepcional. Ojalá la pueda ver mucha gente.
Espectadora 35 años
Impresionante interpretación y creación. Mucha tensión y emoción y una manera única de expresar sobre un tema tan duro. ¡La recomiendo mucho! ¡Felicidades por una obra genial e imprescindible!
Espectadora 39 años